Después del verano llega la vuelta a la rutina: recuperamos horarios, volvemos al trabajo, retomamos nuestras actividades habituales y volvemos a relacionarnos con muchas de las personas con las que compartimos nuestro día a día.
Este cambio de ritmo también puede hacer más visibles algunas dificultades auditivas que durante las vacaciones habían pasado desapercibidas.
Durante el verano, las rutinas cambian y las situaciones en las que escuchamos también. Al volver a la actividad habitual, podemos encontrarnos de nuevo con reuniones, conversaciones telefónicas, encuentros familiares o ambientes con más ruido.
Si durante los últimos meses has notado que escuchar requiere más esfuerzo, la vuelta a la rutina puede ser un buen momento para prestar atención a esas señales.
¿Por qué la vuelta a la rutina puede hacer más evidentes las dificultades para escuchar?
Las dificultades auditivas no siempre se manifiestan de la misma manera en todas las situaciones.
Quizá durante las vacaciones hayas pasado más tiempo en ambientes tranquilos o manteniendo conversaciones individuales. Al recuperar la rutina, pueden aparecer situaciones que requieren una mayor capacidad para seguir conversaciones.
Por ejemplo:
- reuniones de trabajo;
- conversaciones con varias personas;
- llamadas telefónicas;
- encuentros familiares;
- conversaciones desde cierta distancia;
- lugares con ruido de fondo;
- televisión o radio;
- actividades en grupo.
Si estas situaciones empiezan a resultar más complicadas que antes, merece la pena observarlo.
5 señales que puedes detectar al volver a la rutina
1. Te cuesta seguir las conversaciones en grupo
Cuando varias personas hablan al mismo tiempo, puede ser más difícil identificar quién está hablando y comprender todo el contenido de la conversación.
Si antes podías participar con normalidad y ahora pierdes partes de lo que se dice, presta atención a cuándo y con qué frecuencia ocurre.
2. Necesitas pedir que repitan las cosas
Pedir alguna repetición es completamente normal.
Sin embargo, si empiezas a utilizar con mucha frecuencia expresiones como “¿qué has dicho?” o “repítemelo”, especialmente con diferentes personas, puede ser una señal que conviene tener en cuenta.
3. Te cuesta entender por teléfono
El teléfono elimina buena parte de la información visual que normalmente utilizamos durante una conversación.
Por eso, algunas personas descubren sus dificultades auditivas cuando empiezan a tener problemas para seguir conversaciones telefónicas.
Si necesitas pedir constantemente que repitan lo que han dicho o tienes que concentrarte mucho para entender una llamada, observa si también sucede en otras situaciones.
4. Subes el volumen de la televisión
Puede parecer una costumbre sin importancia, pero si necesitas aumentar progresivamente el volumen de la televisión para escucharla cómodamente, mientras las personas de tu entorno consideran que está demasiado alta, conviene prestar atención.
Especialmente si este cambio ha aparecido junto con otras dificultades para comprender conversaciones.
5. Terminas cansado después de conversar
Escuchar no consiste únicamente en recibir sonidos.
Cuando una conversación resulta difícil de seguir, podemos necesitar concentrarnos más para completar aquello que no hemos entendido claramente.
Si después de reuniones, comidas familiares o conversaciones largas acabas especialmente cansado, puede ser interesante observar si el esfuerzo para escuchar está influyendo.
¿Y si durante las vacaciones no notaste ningún problema?
Que no hayas detectado dificultades durante el verano no significa necesariamente que no existan.
Las situaciones en las que escuchamos pueden ser muy diferentes.
Una persona puede desenvolverse perfectamente durante una conversación tranquila entre dos personas y, sin embargo, tener dificultades en una reunión con varias voces o en un espacio con ruido.
Por eso, no se trata de preguntarse únicamente “¿oigo bien?”, sino también:
“¿Entiendo bien lo que me dicen en las situaciones habituales de mi vida?”
Esta diferencia es importante porque algunas dificultades aparecen primero en determinadas circunstancias.
La vuelta al trabajo también puede revelar cambios en la audición
Para muchas personas, septiembre supone recuperar reuniones, llamadas, conversaciones con compañeros y diferentes situaciones de comunicación.
Si notas que necesitas acercarte más a quien habla, pedir repeticiones o concentrarte mucho para seguir una conversación, no tienes por qué asumir automáticamente que se debe al cansancio de volver al trabajo.
También puede ser una oportunidad para observar cómo está funcionando tu audición.
Especialmente si notas que:
- te cuesta seguir las reuniones;
- no entiendes bien cuando varias personas hablan;
- necesitas mirar a la cara de quien habla;
- tienes problemas para entender algunas voces;
- las conversaciones telefónicas te resultan complicadas;
- terminas cansado después de escuchar durante mucho tiempo.
¿Es posible acostumbrarse a escuchar peor?
Sí, las personas pueden desarrollar estrategias para compensar pequeñas dificultades auditivas.
Acercarse a quien habla, mirar sus labios, pedir alguna repetición o elegir lugares más tranquilos son ejemplos de comportamientos que pueden facilitar la comunicación.
El problema es que, cuando estas estrategias se convierten en algo habitual, podemos dejar de percibirlas como una dificultad.
Simplemente pensamos que “siempre ha sido así”.
Por eso es útil prestar atención a los cambios: ¿necesitas ahora hacer cosas que antes no necesitabas para entender una conversación?
No confundas una dificultad auditiva con “no prestar atención”
Cuando alguien no responde a una pregunta o pide que se repita una frase, es fácil pensar que estaba distraído.
En ocasiones puede ser así.
Pero si ocurre repetidamente y en diferentes situaciones, también puede existir una dificultad para escuchar correctamente el mensaje.
Por eso, antes de asumir que una persona no está prestando atención, conviene observar si existen otras señales auditivas.
¿Cuándo conviene revisar la audición?
No es necesario esperar a que la dificultad sea evidente o afecte a todas las conversaciones.
Si al volver a la rutina notas cambios persistentes en la forma en la que escuchas, una revisión auditiva puede ayudarte a conocer el estado actual de tu audición.
También puede ser recomendable cuando familiares o personas cercanas empiezan a comentarte que:
- no respondes cuando te hablan;
- pides muchas repeticiones;
- subes demasiado el volumen;
- tienes dificultades para seguir conversaciones.
Una valoración auditiva permite conocer si existe alguna dificultad y entender mejor en qué situaciones se manifiesta.
Septiembre puede ser un buen momento para revisar tus hábitos de escucha
La vuelta a la rutina no tiene por qué centrarse únicamente en recuperar horarios y obligaciones.
También puede ser un buen momento para prestar atención a pequeños cambios que hayas ido detectando durante los últimos meses.
Si escuchar conversaciones requiere cada vez más esfuerzo, necesitas repetir constantemente las cosas o tienes dificultades especialmente cuando hay ruido o varias personas hablando, no tienes por qué acostumbrarte a ello.
Observar estas señales y realizar una revisión auditiva cuando sea necesario puede ayudarte a conocer mejor cómo está funcionando tu audición.
En Aurisen Centros Auditivos, en Granada capital y Huétor Tájar, podemos ayudarte a valorar tu audición y resolver tus dudas si has empezado a notar dificultades para escuchar en tu día a día.
Preguntas frecuentes
¿La vuelta a la rutina puede hacer más evidentes los problemas de audición?
Sí. Al recuperar reuniones, conversaciones en grupo, llamadas y otras situaciones habituales, pueden hacerse más visibles dificultades que no eran tan evidentes durante las vacaciones.
¿Por qué escucho bien en algunas situaciones y mal en otras?
La capacidad para comprender una conversación puede variar según el ruido ambiental, la distancia, el número de personas que hablan o las características de la propia conversación.
¿Pedir muchas veces que repitan lo que han dicho es una señal de pérdida auditiva?
Puede ser una de las señales que conviene observar, especialmente si ocurre con frecuencia y con diferentes personas. Por sí sola no confirma que exista una pérdida auditiva.
¿Por qué me cuesta más entender las conversaciones cuando vuelvo al trabajo?
Las reuniones, llamadas y conversaciones con varias personas pueden exigir un mayor esfuerzo de escucha. Si estas situaciones se han vuelto más difíciles que antes, puede ser recomendable valorar la audición.
¿Cuándo debería hacerme una revisión auditiva?
Si notas cambios persistentes en tu capacidad para comprender conversaciones, necesitas aumentar el volumen de la televisión o pedir repeticiones con frecuencia, una revisión auditiva puede ayudarte a conocer tu situación actual.
¿Tengo que esperar a escuchar muy mal para revisar mi audición?
No. Las dificultades auditivas pueden aparecer primero en situaciones concretas. Detectarlas y valorarlas cuando empiezan a afectar a la comunicación cotidiana puede ser útil.








