¿Te resulta más difícil entender a una persona cuando hablas por teléfono que cuando está delante de ti? ¿A veces reconoces la voz, pero no consigues distinguir bien lo que está diciendo?
Hablar por teléfono puede poner de manifiesto algunas dificultades auditivas que, en una conversación cara a cara, pasan más desapercibidas.
Esto ocurre porque cuando hablamos por teléfono perdemos una ayuda muy importante: la información visual. No podemos ver los labios, los gestos ni la expresión de la persona, por lo que dependemos mucho más de nuestra capacidad auditiva para comprender el mensaje.
¿Por qué es más difícil entender algunas conversaciones por teléfono?
En una conversación cara a cara utilizamos mucha más información de la que somos conscientes.
Mientras escuchamos, también podemos observar los movimientos de los labios, la expresión facial y el contexto de la conversación. Estas pistas pueden ayudarnos a completar una palabra que no hemos percibido correctamente.
Por teléfono, todo esto desaparece.
La voz llega directamente a través del dispositivo y, si existe alguna dificultad para distinguir determinados sonidos del habla, puede resultar más complicado comprender las palabras completas.
Por eso algunas personas dicen:
“Por teléfono oigo, pero no entiendo”.
No significa necesariamente que no escuchen la voz. El problema puede estar en la dificultad para distinguir con claridad lo que se está diciendo.
Señales de que el teléfono puede estar poniendo de manifiesto una dificultad auditiva
Presta atención si te ocurre habitualmente alguna de estas situaciones:
- Pides que te repitan lo que han dicho.
- Confundes unas palabras con otras.
- Te cuesta entender cuando la persona habla deprisa.
- Subes mucho el volumen del teléfono.
- Prefieres que te escriban un mensaje porque te resulta más fácil.
- Necesitas estar en un lugar completamente silencioso para hablar.
- Te cuesta mantener conversaciones telefónicas largas.
- Evitas llamar a determinadas personas porque sabes que te costará entenderlas.
Una dificultad puntual no tiene por qué significar que exista una pérdida auditiva. Sin embargo, si se repite con frecuencia y también aparece en otras situaciones, conviene prestar atención.
El ruido también puede dificultar la conversación
No todas las llamadas se realizan en las mismas condiciones.
Una conversación telefónica puede resultar especialmente complicada si estás en la calle, en un lugar con varias personas hablando o en un entorno con ruido.
Cuando existe una dificultad auditiva, separar la voz que queremos escuchar de otros sonidos puede resultar más complicado.
Esto también ocurre en conversaciones presenciales. Una persona puede escuchar que alguien está hablando, pero tener problemas para distinguir las palabras cuando hay ruido alrededor.
Por eso, si notas que por teléfono entiendes razonablemente bien en casa pero prácticamente no puedes seguir una conversación cuando estás fuera, también puede ser una señal que merezca la pena valorar.
¿Por qué algunas voces se entienden mejor que otras?
Es habitual que una persona diga que entiende perfectamente a algunos familiares, pero que con otras personas tiene muchas más dificultades.
La voz, la velocidad al hablar, la pronunciación y el tono pueden influir en nuestra capacidad para comprender el mensaje.
Además, algunas personas tienen una voz que resulta más fácil de distinguir para nosotros que otras.
Por eso no es extraño escuchar frases como:
“A mi hija la entiendo perfectamente, pero cuando me llama otra persona no entiendo casi nada”.
Esta diferencia no significa necesariamente que el problema esté en quien habla. Puede ser que determinadas características de la voz hagan más evidente una dificultad que ya existe.
Cuando escuchar requiere demasiado esfuerzo
Una conversación telefónica también puede resultar agotadora cuando tenemos que concentrarnos mucho para entender cada frase.
Quizá al terminar la llamada sientas que has tenido que hacer un esfuerzo constante para seguir la conversación.
Esto puede pasar desapercibido porque muchas personas terminan acostumbrándose a utilizar diferentes estrategias:
- Pedir que repitan una frase.
- Adivinar una palabra por el contexto.
- Pedir a la otra persona que hable más despacio.
- Cambiar de habitación para buscar silencio.
- Utilizar el altavoz.
- Evitar determinadas llamadas.
Estas estrategias pueden ayudarte en el día a día, pero también pueden estar ocultando una dificultad auditiva.
¿Y si escucho bien en persona?
Esta es una de las dudas más habituales.
“En persona escucho bien” no significa necesariamente que la audición sea completamente normal.
La capacidad para comprender el habla depende de diferentes factores y puede variar mucho según la situación.
Una conversación cara a cara, en un lugar tranquilo y mirando directamente a la persona, no exige lo mismo que una llamada telefónica.
Por eso es importante valorar cómo funciona tu audición en situaciones reales, no únicamente si eres capaz de escuchar sonidos.
Una revisión auditiva puede ayudarte a saber qué está pasando
Si cada vez te cuesta más entender las conversaciones telefónicas, especialmente si también tienes dificultades para seguir conversaciones en ambientes ruidosos, puede ser recomendable realizar una revisión auditiva.
Una prueba auditiva permite conocer cómo estás percibiendo diferentes sonidos y obtener información sobre tu capacidad para escuchar.
A partir de los resultados, un profesional puede orientarte sobre si existe alguna dificultad y qué opciones pueden ayudarte.
No tienes que esperar a dejar de escuchar completamente para consultar.
Escuchar y entender también importa
La audición no consiste solamente en detectar que alguien está hablando. También necesitamos comprender qué está diciendo.
Por eso, pequeñas dificultades en situaciones concretas pueden ser importantes, aunque todavía escuches muchos sonidos con normalidad.
Si hablar por teléfono se ha convertido en algo mucho más difícil que antes, si necesitas pedir constantemente que te repitan las cosas o si empiezas a evitar las llamadas, puede ser un buen momento para prestar atención a tu audición.
Una revisión puede ayudarte a salir de dudas y, si existe una pérdida auditiva, conocer las alternativas disponibles para mejorar tu día a día.
Porque poder hablar con familiares, amigos y otras personas por teléfono también forma parte de escuchar bien.








