¿Qué es la hipoacusia y cómo detectarla a tiempo?

Qué es la hipoacusia

Lidia Morillas
Directora Técnica Aurisen

25/06/2025

La hipoacusia se refiere a la disminución parcial o total de la capacidad para percibir sonidos. Esta condición puede afectar a un solo oído o a ambos oídos, y su gravedad varía desde leve hasta profunda.

Detectar esta pérdida auditiva a tiempo es crucial, ya que influye en la comunicación, el desarrollo del lenguaje y la calidad de vida. En España, se estima que 1 de cada 1,000 recién nacidos presenta esta condición.

Existen diferentes tipos, como la conductiva, neurosensorial y mixta, cada una con características específicas. Identificar el tipo y grado de severidad es esencial para un diagnóstico adecuado y un tratamiento efectivo.

Pruebas como la Pesquisa Neonatal Auditiva son herramientas valiosas para detectar problemas de audición desde los primeros días de vida. Si sospechas de alguna dificultad, consultar a un especialista es el primer paso para encontrar soluciones.

¿Qué es la hipoacusia?

Este problema auditivo puede manifestarse de diferentes formas y grados. Según el Ministerio de Salud, se trata de un trastorno sensorial que dificulta el desarrollo del habla y la comunicación. Puede afectar a un solo oído o a ambos oídos, y su gravedad varía desde leve hasta profunda.

Fisiológicamente, ocurre cuando hay un fallo en la transmisión del sonido desde el oído externo hasta el sistema nervioso. Esto puede deberse a problemas en la conducción del sonido (oído externo o medio) o en el procesamiento neural (oído interno).

Es importante diferenciarla de la sordera total, donde el umbral auditivo supera los 90 dB. En cambio, la hipoacusia puede permitir cierta percepción de sonidos, aunque limitada.

Un ejemplo práctico es la dificultad para escuchar conversaciones en ambientes ruidosos. Además, puede estar relacionada con otras condiciones como el tinnitus o el vértigo, lo que complica aún más la calidad de vida.

Tipos de hipoacusia

Existen diversas formas de pérdida auditiva, cada una con características específicas. Identificar el tipo y su grado es fundamental para un diagnóstico preciso y un tratamiento adecuado. A continuación, se describen los principales tipos y sus particularidades.

Hipoacusia neurosensorial

Este tipo ocurre por daños en las células ciliadas del oído interno o en el nervio auditivo. Las causas más comunes incluyen el envejecimiento, la exposición a ruidos fuertes y el uso de medicamentos ototóxicos. En España, representa alrededor del 70% de los casos de pérdida auditiva.

Hipoacusia conductiva

Se produce por una obstrucción en el oído externo o oído medio, impidiendo que el sonido llegue al oído interno. Problemas como la acumulación de cerumen, infecciones o malformaciones pueden ser responsables. Soluciones frecuentes incluyen la extracción de cerumen o cirugías para corregir anomalías.

Hipoacusia mixta

Combina características de la neurosensorial y la conductiva. Por ejemplo, un paciente con otosclerosis y presbiacusia puede presentar este tipo. El abordaje suele ser combinado, utilizando audífonos junto con tratamientos médicos específicos.

Identificar el tipo de pérdida auditiva es clave para mejorar la calidad de vida. Si experimentas dificultades, consultar a un especialista es el primer paso hacia una solución efectiva.

Causas de la hipoacusia

Diversos factores, tanto genéticos como ambientales, pueden influir en la aparición de la hipoacusia. Identificar estas causas es fundamental para prevenir y tratar esta condición de manera efectiva.

Causas congénitas

Algunas personas nacen con problemas auditivos debido a factores hereditarios o complicaciones durante el embarazo. Por ejemplo, la rubéola materna o dificultades en el parto pueden ser responsables. También existen síndromes genéticos, como el de Waardenburg, que afectan la audición desde el nacimiento.

Causas adquiridas

Otras veces, la pérdida auditiva se desarrolla a lo largo de la vida. Las infecciones recurrentes, como la otitis crónica, pueden dañar el oído. La exposición prolongada a ruido intenso, especialmente en entornos laborales, también es una causa común. Además, ciertos fármacos, como los aminoglucósidos o el cisplatino, pueden ser ototóxicos y afectar la audición.

Para prevenir estas causas evitables, es esencial seguir protocolos de seguridad laboral y evitar el uso de medicamentos de alto riesgo sin supervisión médica. Si notas cambios en tu audición, consulta a un especialista para recibir un diagnóstico y tratamiento adecuados.

Síntomas de la hipoacusia

Identificar los síntomas de la pérdida auditiva es clave para actuar a tiempo. Estos varían según la edad y la gravedad del problema. En niños, la falta de reacción a sonidos fuertes o el retraso en el balbuceo son señales de alerta. En adultos, la dificultad para oír sonidos agudos o la necesidad de subir el volumen son indicios comunes.

Algunas personas experimentan una sensación de zumbido constante, conocido como acúfenos. Este síntoma, junto con la hiperacusia o problemas de equilibrio, puede estar relacionado con enfermedades como la de Ménière. La progresión de la pérdida auditiva suele comenzar con dificultades para escuchar voces femeninas y puede llevar al aislamiento social si no se trata.

En casos especiales, como la hipoacusia súbita, se requiere atención médica inmediata. Si notas alguno de estos síntomas, consultar a un especialista es el primer paso para encontrar soluciones efectivas y mejorar tu calidad de vida.

Prevención de la hipoacusia

Tomar medidas preventivas puede reducir significativamente el riesgo de problemas auditivos. La prevención comienza desde el control prenatal y la vacunación, especialmente contra enfermedades como la rubéola, que pueden afectar la audición del bebé.

En el caso de los niños, es fundamental observar los hitos auditivos, como la reacción a sonidos fuertes o el balbuceo. Los padres deben estar atentos a cualquier señal de alerta y consultar a un especialista si detectan anomalías.

Para adultos, es importante limitar el uso de auriculares a menos de 80 dB y evitar la exposición prolongada a ruidos intensos. En entornos laborales, seguir la normativa española de protección auditiva es esencial para preservar la salud auditiva.

Además, técnicas de limpieza segura, como evitar el uso de hisopos, y programas de screening auditivo en empresas de alto riesgo, son estrategias efectivas. Educar a los jóvenes sobre los riesgos del ocio nocturno también contribuye a la prevención.

Siguiendo el protocolo PAS (Protección, Atención temprana, Seguimiento), se puede minimizar el impacto de la pérdida auditiva y mejorar la calidad de vida. La concienciación y la acción temprana son claves para proteger nuestra audición.

Tratamiento de la hipoacusia

El abordaje de la pérdida auditiva incluye diversas opciones adaptadas a cada caso. Desde dispositivos tecnológicos hasta intervenciones médicas, cada solución busca mejorar la calidad de vida del paciente. Es fundamental elegir el tratamiento adecuado según el grado y tipo de pérdida auditiva.

Audífonos y dispositivos auditivos

Los audífonos son una de las soluciones más comunes. Actualmente, existen modelos digitales con conectividad Bluetooth, que permiten una mejor adaptación a entornos ruidosos. Además, tecnologías como procesadores direccionales y supresores de ruido mejoran la experiencia del usuario.

La selección del dispositivo depende del grado de pérdida auditiva. Para casos leves o moderados, los audífonos retroauriculares son una opción efectiva. En situaciones más severas, los implantes cocleares pueden ser recomendados.

Intervenciones quirúrgicas

En algunos casos, la cirugía es necesaria. Procedimientos como la estapedectomía o la timpanoplastía pueden corregir problemas en el oído medio. Estas intervenciones requieren un diagnóstico preciso y un seguimiento postoperatorio adecuado.

Para pérdidas profundas, los implantes cocleares son una alternativa eficaz. Este procedimiento incluye una fase de reprogramación y terapia para optimizar los resultados.

Rehabilitación auditiva

La rehabilitación es clave para adaptarse a los nuevos dispositivos o cirugías. Terapias complementarias, como la lectura labial o el lenguaje de señas, pueden ser útiles. Además, programas de seguimiento ayudan a garantizar el éxito del tratamiento.

En España, muchos de estos tratamientos están cubiertos por la Seguridad Social, lo que facilita el acceso a soluciones auditivas efectivas.

La importancia de la detección temprana

Actuar a tiempo es esencial para evitar complicaciones en el desarrollo infantil. La detección temprana de problemas auditivos permite intervenir durante la ventana crítica de 0 a 3 años, cuando el lenguaje se desarrolla más rápidamente. En España, la Prueba de Pesquisa Neonatal Auditiva se realiza antes del primer mes de vida, siendo una herramienta clave para identificar estos casos.

Un diagnóstico tardío puede afectar el rendimiento académico y la calidad de vida de los niños. Tecnologías como las otoemisiones acústicas y los PEATC facilitan el screening auditivo en hospitales y centros de salud. Además, campañas de concienciación en atención primaria ayudan a educar a padres y educadores sobre las señales de alerta.

Invertir en salud auditiva desde los primeros años no solo previene problemas futuros, sino que también promueve un desarrollo integral. Si sospechas de dificultades auditivas, consultar a un especialista es el primer paso hacia una solución efectiva.

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