Piscina, playa, viajes, campamentos, fiestas, juegos al aire libre… Durante el verano, los niños disfrutan de muchas actividades diferentes y pasan más tiempo fuera de casa.
Muchas de ellas son completamente compatibles con una buena salud auditiva, pero existen algunas situaciones a las que conviene prestar atención.
Cuidar los oídos de los niños durante el verano no significa limitar sus actividades, sino enseñarles algunos hábitos sencillos relacionados con el agua, el ruido y la higiene.
Además, como los más pequeños no siempre saben explicar exactamente qué les ocurre, es importante que los adultos estén atentos a determinados cambios.
El agua y los oídos de los niños
Durante las vacaciones, los baños en piscina y playa forman parte de la rutina de muchos niños.
Que entre agua en el oído no significa necesariamente que vaya a aparecer un problema. Sin embargo, si después del baño aparecen molestias, conviene observar cómo evoluciona la situación.
Algunas recomendaciones sencillas son:
- Dejar que los oídos se sequen de forma natural.
- Evitar introducir bastoncillos u otros objetos en el conducto auditivo.
- No intentar extraer el agua utilizando objetos.
- Prestar atención si aparece dolor, secreción o una disminución de la audición.
- Consultar si las molestias persisten.
¿Hay que utilizar tapones para que los niños naden?
No todos los niños necesitan protección específica para bañarse.
Su utilización puede depender de circunstancias particulares, por lo que, si un niño tiene antecedentes de problemas de oído o su médico ha recomendado determinadas precauciones, conviene seguir esas indicaciones.
Lo importante es no utilizar cualquier producto de forma indiscriminada y consultar cuando exista una situación particular.
Mucho cuidado con los bastoncillos
Uno de los hábitos más extendidos es utilizar bastoncillos para limpiar el interior de los oídos.
Sin embargo, el conducto auditivo no necesita una limpieza profunda introduciendo objetos en su interior.
Los bastoncillos pueden empujar el cerumen hacia dentro y también existe riesgo de producir lesiones si se utilizan de forma incorrecta.
En los niños es especialmente importante evitar que introduzcan objetos en sus oídos.
La limpieza debe limitarse a la zona externa, siguiendo las recomendaciones de los profesionales sanitarios cuando exista alguna circunstancia especial.
El ruido también forma parte del verano
En verano aumentan las actividades al aire libre y pueden aparecer situaciones con bastante ruido:
- Fiestas.
- Ferias.
- Conciertos.
- Fuegos artificiales.
- Eventos deportivos.
- Atracciones.
- Verbenas.
- Celebraciones familiares.
Los niños pueden disfrutar de estas actividades, pero es importante evitar exposiciones innecesarias a sonidos excesivamente intensos.
¿Cómo podemos reducir el impacto del ruido?
Siempre que sea posible:
Aléjate de los altavoces y fuentes de sonido muy intensas.
La distancia es una medida sencilla para reducir la exposición sonora.
Haz descansos en zonas tranquilas.
Si la actividad dura varias horas, alternar momentos de exposición con periodos de menor ruido puede ayudar a reducir el tiempo total de exposición.
Observa cómo reacciona el niño.
Si se tapa los oídos, muestra incomodidad o quiere alejarse del ruido, no conviene obligarle a permanecer cerca de la fuente sonora.
Los auriculares: un hábito que merece atención
Durante los viajes de verano es habitual que los niños utilicen auriculares para escuchar música, jugar o ver películas.
El problema no está necesariamente en utilizar auriculares, sino en cómo se utilizan.
Es recomendable prestar atención especialmente a:
- El volumen.
- El tiempo de uso.
- Las pausas.
- El entorno en el que se utilizan.
Si el niño necesita subir mucho el volumen para escuchar, puede ser una señal para revisar tanto el dispositivo como sus hábitos de escucha.
También es buena idea establecer momentos sin auriculares durante el día.
¿Cómo saber si un niño escucha bien?
Los niños pequeños no siempre dicen “no oigo bien”.
En ocasiones, los cambios se manifiestan mediante comportamientos cotidianos.
Por ejemplo:
- No responde cuando se le llama.
- Pide que repitan constantemente.
- Sube mucho el volumen de la televisión.
- Parece no escuchar cuando hay ruido.
- Tiene dificultades para seguir determinadas conversaciones.
- Se acerca mucho a la televisión.
- Parece distraído cuando alguien le habla.
- Cambia su comportamiento habitual respecto a la comunicación.
Una señal aislada no significa necesariamente que exista un problema auditivo. Sin embargo, si varias de estas situaciones se repiten, conviene comentarlo con un profesional.
¿Qué hacer si después de la piscina escucha peor?
Si después de bañarse el niño dice que tiene un oído taponado o que escucha menos, observa si la sensación desaparece.
No introduzcas objetos en el oído para intentar solucionar el problema.
Si la disminución de la audición persiste o aparece junto con dolor, secreción, fiebre u otras molestias, es recomendable consultar con un profesional sanitario.
Y si la pérdida auditiva aparece de forma repentina, debe recibir valoración médica de forma urgente.
Viajes de verano: consejos para cuidar sus oídos
Los desplazamientos también pueden formar parte de las vacaciones.
Si vais a viajar en avión, algunos niños pueden notar presión o sensación de taponamiento durante el despegue y el aterrizaje.
Tragar, bostezar o beber puede ayudar a favorecer los cambios de presión durante estas fases del vuelo.
Si el niño presenta dolor intenso o las molestias persisten después del viaje, conviene consultar.
En viajes largos por carretera, tren o avión también es recomendable evitar mantener los auriculares a un volumen elevado durante muchas horas seguidas.
¿Qué hacer si un niño se queja de dolor de oído en vacaciones?
El dolor de oído no debe ignorarse, especialmente si es intenso o se acompaña de otros síntomas.
Evita introducir objetos en el oído y no administres tratamientos específicos sin conocer la causa.
Si existe:
- Dolor intenso.
- Fiebre.
- Secreción del oído.
- Pérdida de audición.
- Mareo importante.
- Hinchazón.
- Empeoramiento de los síntomas.
es recomendable solicitar valoración sanitaria.
En caso de una pérdida auditiva repentina, la valoración médica debe realizarse con urgencia.
Enseñar buenos hábitos auditivos desde pequeños
La infancia es un buen momento para aprender a cuidar la audición.
Los niños pueden incorporar poco a poco hábitos sencillos:
Escuchar a un volumen moderado
Especialmente cuando utilizan dispositivos electrónicos.
Alejarse de fuentes de ruido intenso
Si hay altavoces, maquinaria o cualquier fuente sonora muy elevada, aumentar la distancia puede reducir la exposición.
No introducir objetos en los oídos
Es una norma sencilla que merece la pena enseñar desde pequeños.
Avisar cuando algo les molesta
Es importante que sepan que pueden decir si tienen dolor, sensación de oído taponado, zumbidos o cualquier cambio en cómo escuchan.
Hacer descansos del ruido
No todo el verano tiene que estar lleno de sonidos intensos. Alternar actividades ruidosas con momentos tranquilos es un buen hábito.
¿Cuándo conviene revisar la audición de un niño?
Si existen dudas sobre la capacidad auditiva de un niño, no es necesario esperar a que el problema afecte claramente a su día a día.
Una valoración puede ser especialmente recomendable cuando:
- Existen dudas sobre si escucha correctamente.
- Se observan cambios en su comportamiento auditivo.
- Tiene dificultades para seguir conversaciones.
- Parece escuchar peor por un oído.
- Presenta antecedentes de problemas auditivos.
- Se han producido cambios repentinos en la audición.
En los niños, la audición tiene además una importancia especial para la comunicación y el aprendizaje, por lo que cualquier preocupación persistente merece atención.
Preguntas frecuentes sobre los oídos de los niños en verano
¿Es malo que entre agua en los oídos de los niños?
No necesariamente. El agua puede entrar en el oído durante el baño sin que esto provoque un problema. Sin embargo, si después aparecen dolor, secreción, molestias persistentes o pérdida de audición, conviene consultar.
¿Puedo limpiar los oídos de mi hijo con bastoncillos?
No es recomendable introducir bastoncillos en el conducto auditivo. La limpieza del oído debe realizarse sin introducir objetos en su interior.
¿Los niños pueden utilizar auriculares?
Pueden utilizarlos, pero es importante prestar atención al volumen y al tiempo de exposición. Conviene evitar volúmenes elevados y realizar descansos.
¿Qué hago si mi hijo dice que no oye bien después de bañarse?
No introduzcas ningún objeto en el oído para intentar sacar el agua. Si la sensación de taponamiento o la pérdida de audición persiste, es recomendable solicitar una valoración.
¿Cuándo debo preocuparme por el dolor de oído de un niño?
El dolor intenso, la fiebre, la secreción, una pérdida de audición o el empeoramiento de los síntomas son motivos para consultar con un profesional sanitario.
Este verano, cuida también la audición de los más pequeños
El verano está lleno de experiencias nuevas para los niños. Cuidar sus oídos no significa evitar la piscina, la playa, los viajes o las fiestas, sino enseñarles a disfrutar de estas actividades manteniendo unos buenos hábitos auditivos.
Prestar atención al volumen de los auriculares, evitar exposiciones innecesarias a ruidos muy intensos, no introducir objetos en los oídos y consultar cuando aparecen síntomas son medidas sencillas que pueden formar parte de sus vacaciones.
En Aurisen, en nuestros centros de Granada y Huétor Tájar, podemos ayudarte a resolver tus dudas sobre audición y realizar una valoración cuando sea necesario.








