¿Tus audífonos siguen funcionando y, por eso, piensas que no necesitas revisarlos?
Es una situación bastante habitual. Mientras el dispositivo encienda, emita sonido y puedas utilizarlo con normalidad, puede parecer que todo está bien.
Sin embargo, que un audífono siga funcionando no significa necesariamente que esté funcionando de la mejor manera posible para ti.
Con el tiempo pueden cambiar tanto el estado del propio dispositivo como tus necesidades auditivas. Una revisión periódica permite comprobar ambos aspectos y detectar pequeños problemas antes de que terminen afectando a tu forma de escuchar.
Si funcionan, ¿por qué tendría que revisarlos?
Un audífono es un dispositivo que utilizamos durante muchas horas y en situaciones muy diferentes.
Puede estar expuesto a humedad, cerumen, polvo y pequeños golpes propios del uso cotidiano. Además, sus componentes pueden acumular suciedad o sufrir un desgaste progresivo.
En ocasiones, estos cambios no provocan que el audífono deje de funcionar de repente.
Simplemente puede ocurrir que escuches algo peor, que el sonido haya cambiado o que determinadas situaciones vuelvan a resultarte más difíciles.
Por eso no conviene esperar siempre a que aparezca una avería evidente.
Una señal importante: “Antes escuchaba mejor”
Si empiezas a notar que tus audífonos ya no te proporcionan la misma sensación que al principio, presta atención.
Quizá tengas la impresión de que:
- Necesitas subir más el volumen.
- Entiendes peor las conversaciones.
- El sonido resulta diferente.
- Un oído parece funcionar mejor que el otro.
- Te cuesta más escuchar en lugares con ruido.
- La televisión vuelve a resultarte difícil de entender.
- Tienes que pedir que repitan las cosas con mayor frecuencia.
Estas situaciones pueden tener diferentes causas.
No necesariamente significa que el audífono esté estropeado, pero sí justifican una comprobación.
El mantenimiento también forma parte de la audición
A veces pensamos en los audífonos únicamente como dispositivos electrónicos.
Pero para que funcionen correctamente también es importante mantenerlos en buenas condiciones.
La acumulación de cerumen o suciedad puede afectar a determinadas partes del dispositivo y modificar la calidad del sonido.
Por eso es importante seguir las recomendaciones de limpieza y mantenimiento proporcionadas por el profesional.
Además, durante una revisión se puede comprobar el estado general de los audífonos y detectar si necesitan alguna actuación.
Tus necesidades pueden haber cambiado
Existe otra razón para revisar unos audífonos aunque aparentemente funcionen bien: tú puedes haber cambiado.
Quizá cuando comenzaste a utilizarlos pasabas la mayor parte del tiempo en casa.
Ahora puede que hayas vuelto al trabajo, participes en reuniones, viajes con más frecuencia o tengas una vida social más activa.
Eso significa que estás utilizando tus audífonos en situaciones diferentes.
Y puede ocurrir que una configuración que te resultaba adecuada hace un tiempo necesite ser revisada para adaptarse mejor a tus necesidades actuales.
No es lo mismo escuchar en casa que en un restaurante
Una de las mejores formas de saber si tus audífonos siguen respondiendo adecuadamente es prestar atención a diferentes situaciones.
En casa, con una persona delante y poco ruido, quizá no tengas ningún problema.
Pero ¿qué ocurre cuando estás en un restaurante?
¿Y cuando varias personas hablan al mismo tiempo?
¿Entiendes bien a quien está sentado al otro lado de la mesa?
¿Puedes mantener una conversación sin terminar agotado de concentrarte?
Estas situaciones proporcionan información muy valiosa.
Si tus audífonos funcionan correctamente pero sigues teniendo dificultades importantes en determinados ambientes, conviene comentarlo durante una revisión.
La audición también puede cambiar con el tiempo
Los audífonos están diseñados para compensar una determinada pérdida auditiva.
Si esa pérdida cambia, es posible que las necesidades de amplificación también cambien.
Por eso el seguimiento no debería terminar simplemente porque ya tienes unos audífonos.
Una revisión auditiva permite comprobar cómo está tu audición actualmente y determinar si la adaptación que utilizas continúa siendo adecuada.
Esto es especialmente importante cuando notas cambios respecto a cómo escuchabas meses o años atrás.
¿Cada cuánto tiempo conviene revisar los audífonos?
No existe una única frecuencia que sea adecuada para todas las personas.
Dependerá del tipo de audífono, del uso que hagas de él, de su estado y de las recomendaciones del profesional que realiza tu seguimiento.
Lo importante es no limitar las revisiones exclusivamente a los momentos en los que aparece una avería.
Las revisiones periódicas permiten realizar un seguimiento y comprobar que tanto tu audición como tus dispositivos siguen respondiendo a tus necesidades.
¿Qué debes hacer si notas un cambio repentino?
Si de repente notas que escuchas mucho peor con uno o ambos audífonos, no intentes solucionarlo simplemente aumentando el volumen.
Primero conviene comprobar que el dispositivo está correctamente colocado y seguir las indicaciones habituales de mantenimiento.
Si el problema persiste, lo recomendable es consultar con un profesional para determinar cuál puede ser la causa.
Y si la pérdida de audición aparece de forma repentina, especialmente si afecta claramente a un solo oído, es importante buscar valoración médica con rapidez.
No esperes a que dejen de funcionar
Uno de los errores más habituales es pensar que un audífono solo necesita atención cuando deja de funcionar.
Pero una pequeña pérdida de rendimiento puede pasar desapercibida durante bastante tiempo.
Puedes seguir utilizando el dispositivo y pensar que simplemente estás escuchando peor porque tu audición ha cambiado.
Una revisión permite comprobar qué está ocurriendo antes de sacar conclusiones.
El objetivo no es reparar un audífono cuando ya está averiado, sino asegurarse de que continúa ayudándote a escuchar de la mejor manera posible.
Cinco señales que indican que puede ser momento de revisarlos
Como resumen, presta atención si:
- Necesitas subir más el volumen que antes.
- Entiendes peor las conversaciones, especialmente con ruido.
- El sonido ha cambiado o te resulta diferente.
- Tus hábitos han cambiado y ahora utilizas los audífonos en situaciones más exigentes.
- Hace mucho tiempo que no revisas tu audición ni tus dispositivos.
Cualquiera de estas circunstancias puede ser un buen motivo para consultar.
Una revisión no significa necesariamente que necesites unos audífonos nuevos
Que tus audífonos necesiten una revisión no significa automáticamente que tengas que sustituirlos.
En muchas ocasiones, una limpieza, una comprobación del dispositivo o un ajuste pueden ser suficientes para solucionar una dificultad.
Por eso es importante valorar primero qué está ocurriendo antes de tomar cualquier decisión.
Un seguimiento adecuado permite aprovechar durante más tiempo una solución auditiva que continúa siendo apropiada y detectar cuándo realmente han cambiado las necesidades.
Escuchar bien también implica cuidar tus audífonos
Los audífonos forman parte de tu día a día y, como cualquier dispositivo de uso frecuente, necesitan determinados cuidados.
Pero cuidar los audífonos no consiste únicamente en limpiarlos o guardarlos correctamente.
También significa comprobar periódicamente que siguen adaptándose a tu audición y a las situaciones en las que los utilizas.
Si hace tiempo que no revisas tus audífonos, si notas que ya no escuchas como antes o si determinadas conversaciones vuelven a resultarte difíciles, puede ser un buen momento para hacer una revisión.
En Aurisen podemos valorar tu audición, comprobar el estado y funcionamiento de tus audífonos y ayudarte a determinar si siguen ajustándose correctamente a tus necesidades.
Porque un audífono que funciona es importante. Pero un audífono que funciona bien para ti lo es todavía más.








