La audición no consiste únicamente en percibir sonidos. Escuchar bien nos permite participar en conversaciones, seguir lo que ocurre a nuestro alrededor y mantener una comunicación natural con las personas que nos rodean.
Cuando aparecen dificultades para entender lo que dicen los demás, algunas situaciones cotidianas pueden empezar a resultar más complicadas. Una comida familiar, una conversación con amigos o incluso hablar tranquilamente con otra persona pueden requerir más concentración de la habitual.
Y, poco a poco, es posible que empecemos a participar menos.
¿Qué relación existe entre audición y comunicación?
Para mantener una conversación necesitamos recibir y comprender continuamente la información que nos llega a través de la voz.
Cuando existen dificultades auditivas, puede ocurrir que parte de esa información no se perciba con suficiente claridad. En consecuencia, tenemos que utilizar el contexto, observar a la persona que habla o pedir que repita lo que ha dicho.
Esto puede hacer que una conversación que antes resultaba sencilla requiera mucho más esfuerzo.
¿Cómo puede afectar una dificultad para escuchar a las conversaciones?
No todas las personas experimentan las dificultades auditivas de la misma manera.
Algunas pueden notar que les cuesta especialmente entender cuando hay ruido. Otras tienen problemas cuando hablan varias personas al mismo tiempo.
También puede ocurrir que:
- tengas que pedir que repitan una frase;
- pierdas parte de una conversación;
- necesites mirar a la persona para entender mejor;
- te cueste seguir conversaciones desde cierta distancia;
- entiendas peor cuando varias personas hablan;
- prefieras lugares tranquilos para conversar;
- termines cansado después de mantener una conversación larga.
Estas situaciones pueden hacer que participar en una conversación resulte menos espontáneo.
Cuando escuchar requiere demasiado esfuerzo
Una de las consecuencias menos evidentes de las dificultades auditivas es el esfuerzo adicional necesario para comprender.
Si algunas palabras no se perciben con claridad, el cerebro tiene que utilizar la información disponible y el contexto para intentar completar el mensaje.
Por eso, una persona puede decir:
“Sí, escucho, pero tengo que concentrarme mucho para entender”.
Esta diferencia es importante. Oír determinados sonidos no significa necesariamente que todas las conversaciones se comprendan con facilidad.
¿Por qué algunas conversaciones resultan más difíciles que otras?
El entorno tiene una gran influencia.
Una conversación tranquila entre dos personas puede resultar relativamente sencilla, mientras que una comida familiar, un restaurante o una reunión pueden ser mucho más exigentes.
Entre los factores que pueden dificultar la comprensión se encuentran:
- el ruido de fondo;
- varias personas hablando simultáneamente;
- la distancia entre los interlocutores;
- hablar desde otra habitación;
- hablar mientras se realizan otras actividades;
- voces que resultan más difíciles de distinguir.
Por eso, que una persona diga “en casa escucho bien” no significa necesariamente que no tenga ninguna dificultad auditiva.
¿Dejar de participar puede ser una señal de que algo está cambiando?
En ocasiones, las personas comienzan a evitar determinadas situaciones sin relacionarlo directamente con su audición.
Por ejemplo, pueden preferir:
- sentarse en lugares más tranquilos;
- evitar conversaciones en grupo;
- no participar tanto en reuniones;
- mantenerse al margen cuando hablan varias personas;
- dejar que otros lleven el peso de la conversación.
No significa que esto tenga necesariamente un origen auditivo. Sin embargo, si estas situaciones aparecen junto con dificultades frecuentes para entender lo que dicen los demás, merece la pena prestar atención.
Escuchar bien también tiene que ver con la vida social
Las conversaciones forman parte de nuestra vida cotidiana.
Hablamos con nuestra pareja, nuestros hijos, nuestros familiares, amigos, compañeros de trabajo y otras personas con las que nos relacionamos habitualmente.
Cuando escuchar empieza a resultar complicado, puede ser más fácil perder parte de esas interacciones.
Por eso, cuidar la audición no debería plantearse únicamente como una cuestión de “oír más”, sino también como una forma de mantener una comunicación cómoda y participar en las situaciones que forman parte de nuestro día a día.
¿Qué puedes hacer si notas que te cuesta participar en las conversaciones?
El primer paso es observar cuándo ocurre.
Intenta identificar si las dificultades aparecen principalmente:
- en conversaciones con ruido;
- cuando hay varias personas;
- al hablar por teléfono;
- cuando la persona está lejos;
- al final del día;
- con determinadas voces;
- o en prácticamente cualquier conversación.
También es útil preguntar a las personas de confianza si han observado algún cambio.
Si las dificultades son frecuentes, una revisión auditiva puede ayudar a conocer mejor cómo está funcionando tu audición.
No tienes que esperar a que la dificultad sea evidente
Muchas personas esperan a que escuchar se vuelva claramente complicado antes de prestar atención a su audición.
Sin embargo, algunos cambios pueden ser progresivos y aparecer inicialmente en situaciones concretas.
Por eso, si notas que cada vez necesitas más esfuerzo para seguir las conversaciones, no es necesario esperar a que el problema sea mayor para consultar.
Una valoración profesional permite conocer el estado de la audición y resolver las dudas que puedan surgir.
Escuchar bien es seguir formando parte de las conversaciones
Las conversaciones no son únicamente intercambio de información. También son una forma de relacionarnos, compartir experiencias y mantener nuestros vínculos con otras personas.
Si últimamente notas que te cuesta seguirlas, que necesitas pedir muchas repeticiones o que determinadas situaciones se han vuelto más difíciles, quizá sea un buen momento para prestar atención a tu audición.
En Aurisen Centros Auditivos, en Granada capital y Huétor Tájar, podemos ayudarte a valorar tu audición y resolver tus dudas sobre los cambios que hayas empezado a notar.
Preguntas frecuentes
¿Una dificultad auditiva puede hacer que participe menos en las conversaciones?
Puede ocurrir. Cuando entender lo que dicen los demás requiere mucho esfuerzo, algunas personas tienden a intervenir menos o a evitar determinadas situaciones, especialmente aquellas con ruido o muchas personas.
¿Por qué escucho una conversación pero me cuesta participar?
Puedes percibir las voces pero tener dificultades para comprender determinadas palabras o seguir el hilo de la conversación, especialmente cuando existe ruido de fondo o hablan varias personas.
¿Es normal entender bien a una persona y tener problemas en un grupo?
Las conversaciones en grupo suelen ser más exigentes porque intervienen diferentes voces y puede existir más ruido ambiental. Si la dificultad es frecuente, conviene valorar la audición.
¿Tengo que revisar mi audición aunque todavía pueda mantener conversaciones?
No es necesario esperar a dejar de escuchar para prestar atención a la audición. Si has empezado a notar dificultades recurrentes para comprender conversaciones, una revisión puede ayudarte a conocer tu situación.
¿Por qué me cuesta más escuchar cuando hay ruido?
El ruido de fondo puede dificultar la identificación y comprensión de las voces. Si esta situación te resulta especialmente complicada y ocurre de forma habitual, puede ser una señal que conviene valorar.
¿Cuándo debería consultar sobre mis dificultades para escuchar?
Si necesitas repetir conversaciones, pedir que hablen más alto, mirar constantemente a quien habla o concentrarte mucho para entender, puede ser recomendable realizar una valoración auditiva.








