¿Tienes que subir cada vez más el volumen de la televisión para entender lo que dicen los personajes? ¿Notas que escuchas los sonidos, pero algunas palabras se te escapan? ¿Te ocurre especialmente cuando hay música de fondo, varias personas hablando o los diálogos son rápidos?
Aunque pueda parecer que simplemente necesitas más volumen, tener dificultades para entender la televisión puede estar relacionado con un problema auditivo.
De hecho, una de las primeras señales de pérdida auditiva no siempre es dejar de escuchar los sonidos. En muchas ocasiones, la persona sigue oyendo, pero empieza a tener dificultades para distinguir y comprender correctamente las palabras.
Oír la televisión no siempre significa entenderla
Cuando vemos la televisión, necesitamos identificar las voces y diferenciar el diálogo de otros sonidos como la música, los efectos especiales o el ruido ambiental.
Si existe cierta pérdida auditiva, especialmente en las frecuencias importantes para comprender el habla, puede resultar más difícil distinguir algunos sonidos.
Por eso puedes tener la sensación de que:
- Los personajes hablan demasiado bajo.
- Algunas palabras parecen “comerse” sonidos.
- Necesitas subir mucho el volumen.
- Entiendes mejor cuando los personajes hablan despacio.
- Te cuesta seguir una película si hay música de fondo.
- Tienes que preguntar a otra persona qué han dicho.
- Lees los subtítulos porque te ayudan a completar lo que no has entendido.
En estos casos, el problema no tiene por qué ser simplemente que el televisor tenga poco volumen.
¿Por qué subir el volumen no siempre soluciona el problema?
Cuando empiezan las dificultades auditivas, una reacción habitual es aumentar el volumen de la televisión.
Al principio puede funcionar. Sin embargo, si el problema está relacionado con la capacidad para distinguir determinados sonidos del habla, subir el volumen puede no ser suficiente.
Puedes escuchar el sonido más fuerte, pero seguir sin distinguir claramente algunas palabras.
Esto es especialmente evidente cuando existe una diferencia importante entre escuchar un sonido y comprender el lenguaje hablado.
Por eso, si necesitas un volumen que para el resto de la familia resulta demasiado alto, conviene prestar atención a esta señal.
La televisión puede poner de manifiesto una pérdida auditiva
Las situaciones cotidianas son, en muchas ocasiones, las primeras que hacen evidente una dificultad auditiva.
Quizá en una conversación tranquila y cara a cara no notes demasiado problema. Sin embargo, delante de la televisión pueden aparecer dificultades porque tienes que escuchar las voces a cierta distancia y distinguirlas de otros sonidos.
Algo parecido puede suceder en una conversación en un restaurante o durante una comida familiar. Aurisen ya ha tratado esta dificultad de comprensión cuando existe ruido de fondo, una situación en la que algunas personas pueden escuchar las voces pero tener problemas para distinguir las palabras.
Por eso, no debemos valorar la audición únicamente por si somos capaces de escuchar un sonido. También es importante comprobar cómo entendemos el habla en diferentes situaciones.
¿Por qué algunas personas entienden mejor con subtítulos?
Utilizar subtítulos ocasionalmente es completamente normal. El problema aparece cuando empiezas a necesitarlos prácticamente siempre porque sin ellos te cuesta seguir la conversación.
Los subtítulos proporcionan una información visual que permite completar las palabras que no se han entendido correctamente.
Algo parecido ocurre cuando una persona necesita mirar a la cara de quien habla para comprender mejor. Observar los labios, la expresión facial y el contexto puede ayudar a compensar determinadas dificultades para percibir el habla.
Si cada vez dependes más de estas ayudas, puede ser recomendable comprobar cómo está tu audición.
Señales que conviene observar
Además de subir mucho el volumen de la televisión, presta atención si también te ocurre alguna de estas situaciones:
- Pides que te repitan las cosas con frecuencia.
- Te cuesta entender a las personas cuando hablan desde otra habitación.
- Entiendes peor las conversaciones cuando hay ruido.
- Confundes algunas palabras.
- Necesitas mirar a la persona que está hablando.
- Te cuesta seguir una conversación cuando participan varias personas.
- Terminas una conversación con sensación de cansancio por el esfuerzo realizado para escuchar.
La presencia de una de estas situaciones no significa necesariamente que exista una pérdida auditiva, pero sí puede ser un motivo para realizar una revisión.
¿Y si el problema está en el propio televisor?
Naturalmente, antes de pensar en un problema auditivo también hay que descartar cuestiones relacionadas con el propio dispositivo.
La configuración de sonido, los altavoces, la calidad de la emisión o la acústica de la habitación pueden influir en cómo percibimos los diálogos.
Pero hay una pista importante: si el volumen de la televisión ha aumentado progresivamente y además empiezas a tener dificultades para entender conversaciones en otras situaciones, merece la pena revisar tu audición.
Una revisión auditiva permite conocer si existe alguna dificultad y determinar qué tipo de pérdida puede estar presente.
No esperes a dejar de oír para revisar tu audición
Uno de los errores más frecuentes es pensar que hay que esperar a escuchar muy mal para hacerse una revisión auditiva.
Sin embargo, algunas dificultades aparecen de forma progresiva y pueden pasar desapercibidas durante bastante tiempo.
Es posible que sigas escuchando muchos sonidos con normalidad y, al mismo tiempo, tengas dificultades para comprender determinadas conversaciones.
Por eso, prestar atención a pequeños cambios en situaciones habituales —como ver la televisión, hablar por teléfono o conversar en un lugar con ruido— puede ayudarte a detectar antes una posible dificultad auditiva.
Una revisión auditiva puede ayudarte a salir de dudas
Si notas que necesitas subir cada vez más el volumen de la televisión o que cada vez te cuesta más seguir los diálogos, una revisión auditiva puede ser un buen primer paso.
En Aurisen realizamos revisiones auditivas para conocer el estado de tu audición y, si existe una pérdida auditiva, valorar contigo las soluciones más adecuadas.
No se trata simplemente de escuchar más alto, sino de volver a comprender mejor los sonidos que forman parte de tu día a día.
Si notas cambios en tu forma de escuchar la televisión o en la comprensión de las conversaciones, puedes pedir una revisión auditiva y comprobar cómo está realmente tu audición.








