“Te lo he dicho antes y no me has oído”.
“Siempre tengo que repetírtelo”.
“Subes demasiado la televisión”.
Si alguna de estas frases empieza a formar parte de tus conversaciones habituales, quizá haya llegado el momento de prestar atención.
En muchas ocasiones, las personas de nuestro entorno detectan determinadas dificultades auditivas antes que nosotros mismos. Esto puede ocurrir especialmente cuando los cambios en la audición aparecen poco a poco y vamos adaptándonos a ellos sin darnos cuenta.
Pero ¿qué hacer cuando tu familia te dice que no escuchas bien?
¿Por qué la familia puede darse cuenta antes?
Cuando una dificultad auditiva aparece progresivamente, es posible que la persona se acostumbre a determinadas situaciones.
Puede empezar a subir el volumen de la televisión, pedir que repitan alguna frase o acercarse más a quien habla. Como estos cambios se producen poco a poco, pueden llegar a percibirse como algo normal.
Sin embargo, quienes están alrededor pueden observar el cambio desde fuera.
Por ejemplo, pueden darse cuenta de que:
- tienes que pedir que repitan las cosas;
- no respondes cuando te hablan;
- necesitas mirar a la persona que habla;
- subes mucho el volumen de la televisión;
- confundes algunas palabras;
- te cuesta seguir conversaciones familiares;
- tienes más dificultades cuando hablan varias personas.
Estas situaciones no significan necesariamente que exista una pérdida auditiva, pero sí pueden ser señales que merece la pena valorar.
¿Cómo saber si realmente estás escuchando peor?
Lo primero es no quedarse únicamente con la afirmación “no escuchas bien”.
Conviene observar en qué situaciones concretas tienes dificultades.
Pregúntate:
¿Te cuesta entender cuando hay ruido?
Si en casa escuchas relativamente bien, pero en restaurantes, reuniones o celebraciones te cuesta seguir las conversaciones, presta atención.
¿Necesitas que repitan lo que han dicho?
Una repetición ocasional es normal. Si necesitas pedirla constantemente, especialmente con diferentes personas, puede ser una señal relevante.
¿Has empezado a subir el volumen de la televisión?
Observa si necesitas utilizar un volumen que resulta excesivo para el resto de personas que están contigo.
¿Te cuesta entender algunas voces?
Puede ocurrir que entiendas perfectamente a determinadas personas y tengas más dificultades con otras. Esto puede depender de las características de cada voz y del entorno.
¿Te resulta difícil seguir conversaciones en grupo?
Las conversaciones con varias personas pueden revelar dificultades que no aparecen cuando hablas individualmente con alguien.
¿Qué hacer si tu familia insiste en que no escuchas bien?
La mejor opción es evitar convertirlo en una discusión.
Decir continuamente “no oigo nada” o “vosotros habláis demasiado bajo” no permite saber exactamente qué está ocurriendo.
En lugar de discutir sobre quién tiene razón, puede ser más útil comprobar cómo está funcionando realmente la audición.
Una revisión auditiva permite obtener información objetiva y entender si existe alguna dificultad.
No tienes que esperar a dejar de oír
Existe una idea bastante extendida: “Mientras siga oyendo, no necesito revisar mi audición”.
Pero escuchar no es una cuestión de todo o nada.
Puedes seguir escuchando muchos sonidos y, al mismo tiempo, tener dificultades para comprender determinadas conversaciones.
Por ejemplo, quizá puedas escuchar el timbre de la puerta, el teléfono o el tráfico de la calle, pero te cueste entender lo que dice una persona cuando hay ruido alrededor.
Por eso, la capacidad para comprender el habla en diferentes situaciones también es importante.
¿Por qué cuesta tanto reconocer una pérdida auditiva?
Una de las razones es que el cerebro puede adaptarse a determinados cambios.
Cuando dejamos de percibir parte de la información sonora, utilizamos el contexto y otras pistas para completar el mensaje.
Además, desarrollamos estrategias:
- mirar a quien habla;
- acercarnos;
- pedir repeticiones;
- subir el volumen;
- buscar lugares tranquilos;
- evitar conversaciones con varias personas.
Estas estrategias pueden ayudarnos a desenvolvernos, pero también pueden hacer que tardemos en reconocer que existe una dificultad.
¿Qué puede hacer la familia para ayudar?
El entorno también puede desempeñar un papel importante.
Si crees que un familiar tiene dificultades para escuchar, es preferible hablar de situaciones concretas en lugar de hacer comentarios generales.
Por ejemplo, puedes explicarle que has observado que necesita subir mucho la televisión o que tiene dificultades para seguir las conversaciones durante las comidas familiares.
También puede ayudar:
- hablarle de frente;
- evitar gritar;
- reducir el ruido de fondo cuando sea posible;
- hablar con claridad;
- darle tiempo para responder;
- reformular una frase si no la ha entendido.
El objetivo no es hablar por la persona ni tratarla de forma diferente, sino facilitar la comunicación mientras se valora si existe alguna dificultad auditiva.
¿Y si la persona dice que escucha perfectamente?
Es una situación bastante habitual.
En estos casos, insistir constantemente puede provocar rechazo.
Puede ser más efectivo plantear la revisión auditiva como una forma de comprobar cómo está la audición, sin dar por hecho que existe una pérdida.
Una revisión no tiene por qué partir de la idea de que “hay un problema”. Puede servir simplemente para conocer el estado actual de la audición y resolver dudas.
¿Cuándo conviene hacer una revisión auditiva?
Si las observaciones de la familia se repiten y además tú mismo has empezado a notar alguna dificultad, puede ser un buen momento para valorar tu audición.
Especialmente si:
- necesitas repetir conversaciones;
- subes mucho el volumen de la televisión;
- tienes dificultades para entender con ruido;
- te cuesta seguir conversaciones en grupo;
- necesitas mirar a las personas para comprenderlas;
- acabas cansado después de escuchar durante mucho tiempo.
Una valoración profesional puede ayudarte a determinar si existe alguna dificultad y qué importancia tiene en tu vida cotidiana.
Escuchar bien también afecta a quienes te rodean
Las dificultades auditivas no afectan únicamente a la persona que las experimenta.
Cuando una conversación se interrumpe constantemente porque hay que repetir las cosas, pueden aparecer frustración, malentendidos o incluso cierta tendencia a evitar determinadas conversaciones.
Por eso, prestar atención a las señales y buscar una valoración cuando sea necesario puede contribuir también a mantener una comunicación más cómoda con familiares y amigos.
Si tu familia te lo dice con frecuencia, quizá merezca la pena comprobarlo
Que alguien de tu entorno te diga una vez que no has escuchado algo no significa que tengas un problema de audición.
Pero si varias personas empiezan a hacer comentarios similares y esto ocurre cada vez con mayor frecuencia, no es necesario ignorarlo.
En lugar de pensar simplemente que los demás hablan demasiado bajo o que tú estabas distraído, puedes comprobar cómo está realmente tu audición.
En Aurisen Centros Auditivos, en Granada capital y Huétor Tájar, podemos ayudarte a valorar tu audición y resolver tus dudas si tú o tu familia habéis empezado a notar cambios en la forma de escuchar.
Preguntas frecuentes
¿Por qué mi familia dice que no escucho bien?
Tu familia puede estar observando comportamientos como pedir muchas repeticiones, subir el volumen de la televisión o no responder cuando te hablan. Estas situaciones pueden tener diferentes causas, pero si son frecuentes conviene prestarles atención.
¿Puedo tener pérdida auditiva aunque yo crea que escucho bien?
Sí. Algunas dificultades auditivas aparecen primero en situaciones concretas, como conversaciones con ruido o grupos de varias personas.
¿Qué hago si no quiero reconocer que tengo problemas de audición?
No es necesario asumir de antemano que existe una pérdida auditiva. Una revisión permite conocer el estado actual de la audición y comprobar objetivamente si existe alguna dificultad.
¿Por qué entiendo a una persona pero no a otra?
Las características de cada voz, la velocidad al hablar, la distancia y el ruido ambiental pueden influir en la comprensión. Si las dificultades son frecuentes, puede ser recomendable valorar la audición.
¿Subir el volumen de la televisión es una señal de pérdida auditiva?
Puede ser una de las señales que conviene observar, especialmente cuando se combina con otras dificultades para comprender conversaciones.
¿Cuándo debería revisar mi audición?
Si las dificultades para escuchar son frecuentes, han aumentado con el tiempo o empiezan a afectar a tus conversaciones cotidianas, una revisión auditiva puede ayudarte a conocer tu situación.








