Después de las vacaciones, volvemos poco a poco a los horarios habituales: trabajo, reuniones, comidas familiares, recados, desplazamientos y actividades del día a día.
Para las personas que utilizan audífonos, este cambio de ritmo también puede suponer volver a enfrentarse a situaciones auditivas muy diferentes entre sí.
El silencio y la tranquilidad de casa no son lo mismo que una conversación en un restaurante, una reunión con varias personas o una jornada rodeada de ruido.
Por eso, si utilizas audífonos, la vuelta a la rutina puede ser un buen momento para comprobar cómo te estás adaptando a ellos y si siguen respondiendo bien a tus necesidades actuales.
Te damos siete consejos que pueden ayudarte.
1. Utiliza tus audífonos de forma constante
Uno de los aspectos más importantes para conseguir una buena adaptación es utilizar los audífonos de manera habitual.
Nuestro cerebro necesita tiempo y exposición para acostumbrarse a volver a percibir determinados sonidos con mayor claridad.
Al principio puedes prestar más atención a sonidos que antes pasaban desapercibidos: pasos, cubiertos, puertas, electrodomésticos, conversaciones de fondo…
Con el uso continuado, estos sonidos suelen integrarse de forma más natural en nuestra percepción.
Por eso, salvo que tu profesional te haya indicado lo contrario, es preferible utilizar los audífonos de manera regular en lugar de reservarlos únicamente para determinadas ocasiones.
2. Empieza por situaciones que te resulten cómodas
La adaptación no tiene por qué producirse de golpe.
Si llevas poco tiempo utilizando audífonos o has empezado a utilizarlos de nuevo después de un periodo en el que apenas los llevabas, puedes comenzar por situaciones tranquilas.
Una conversación en casa, un paseo o una actividad cotidiana pueden servir para familiarizarte de nuevo con la sensación de escuchar con ellos.
Después puedes ir incorporando progresivamente situaciones más complejas.
El objetivo es que tu experiencia vaya siendo cada vez más natural.
3. No esperes que todos los lugares suenen igual
Una de las situaciones que más puede sorprender a una persona que utiliza audífonos es comprobar que escuchar bien en casa no significa que todas las situaciones sean igual de sencillas.
Un restaurante, una cafetería, una reunión familiar o una sala con varias personas hablando pueden exigir mucho más a nuestra capacidad de comprensión.
En estos ambientes existe más ruido y las voces pueden proceder de diferentes direcciones.
Los audífonos pueden ayudar a mejorar la audición, pero cada situación tiene sus propias dificultades.
Por eso es importante fijarse en cómo funcionan en diferentes entornos y comunicar al profesional cualquier situación en la que sigas teniendo problemas.
4. Busca una buena posición cuando estés conversando
Aunque utilices audífonos, la posición que ocupas durante una conversación puede marcar una diferencia importante.
Siempre que sea posible, intenta colocarte de manera que puedas ver a la persona con la que estás hablando.
En una conversación presencial, observar la cara y los movimientos de los labios proporciona información adicional que puede ayudarte a comprender mejor el mensaje.
También puede ser útil evitar situarte junto a una fuente de ruido, como un televisor encendido, una cocina o una puerta por la que entre mucho sonido del exterior.
Pequeños cambios en el entorno pueden facilitar bastante una conversación.
5. Presta atención a lo que todavía te cuesta
Los problemas que aparecen durante el día pueden proporcionar información muy útil.
Quizá en casa entiendas perfectamente, pero tengas dificultades cuando hay varias personas hablando.
O tal vez las conversaciones individuales sean sencillas, pero te cueste seguir una reunión.
También puede ocurrir que entiendas bien a alguien que está cerca y tengas más dificultades cuando habla desde cierta distancia.
No ignores estas situaciones.
Anota mentalmente cuándo aparecen y coméntalas en tu próxima revisión. Esta información puede ayudar a comprobar si los audífonos están correctamente ajustados a tus necesidades.
6. Comprueba el estado de tus audífonos
Los audífonos necesitan ciertos cuidados para funcionar correctamente.
Si notas que de repente escuchas peor que antes, que el sonido ha cambiado o que uno de los dispositivos funciona de manera diferente al otro, no des por hecho que tu audición ha empeorado.
Puede existir un problema relacionado con el propio dispositivo, con la limpieza o con algún componente.
Por eso conviene mantener los audífonos limpios, seguir las recomendaciones de mantenimiento y consultar si notas un cambio repentino en su funcionamiento.
No es normal tener que acostumbrarse a escuchar peor porque el audífono no esté funcionando correctamente.
7. Revisa tus audífonos si tus necesidades han cambiado
Tus necesidades auditivas pueden cambiar con el tiempo.
También pueden cambiar las situaciones a las que te enfrentas habitualmente.
Quizá antes utilizabas los audífonos principalmente en casa y ahora has vuelto al trabajo, participas en más reuniones o tienes una vida social más activa.
En ese caso, puede que necesites comprobar si la configuración actual sigue siendo adecuada para tus circunstancias.
Una revisión permite valorar cómo estás escuchando actualmente y comprobar el funcionamiento y ajuste de tus audífonos.
¿Cuánto tiempo necesitas para adaptarte?
No existe un plazo idéntico para todas las personas.
La adaptación depende de diferentes factores, entre ellos el tiempo que llevas con pérdida auditiva, tus hábitos de uso y las situaciones en las que utilizas los audífonos.
Por eso es normal que la experiencia sea diferente de una persona a otra.
Lo importante es que la evolución sea positiva y que, poco a poco, escuchar y comprender las conversaciones resulte más natural y requiera menos esfuerzo.
Si después de un tiempo sigues encontrando dificultades importantes, no tienes por qué conformarte con ellas.
Volver a la rutina también es una oportunidad para revisar cómo escuchas
La vuelta a la actividad habitual nos permite comprobar cómo funcionan nuestros audífonos en situaciones muy diferentes.
Conversaciones, reuniones, televisión, teléfono, espacios con ruido…
Si notas que alguna de estas situaciones sigue siendo especialmente complicada, puede ser una buena oportunidad para comentarlo con tu profesional de la audición.
Los audífonos no deberían entenderse como un dispositivo que simplemente se coloca en el oído y se olvida. El seguimiento, el mantenimiento y los ajustes forman parte de una buena adaptación.
Y si tus circunstancias han cambiado, también puede ser necesario revisar si la solución que utilizas continúa siendo la más adecuada para ti.
¿Utilizas audífonos y has vuelto a la rutina?
Si después del verano notas que te cuesta más seguir algunas conversaciones, que necesitas subir el volumen o que determinados ambientes siguen resultándote complicados, una revisión auditiva puede ayudarte a conocer qué está ocurriendo.
En Aurisen podemos valorar tu audición y comprobar el funcionamiento y adaptación de tus audífonos para que puedas afrontar tu día a día con mayor comodidad.
Escuchar mejor también significa poder participar con mayor tranquilidad en todo lo que forma parte de nuestra rutina.








