Los audífonos son dispositivos médicos diseñados para mejorar la audición de personas con pérdida auditiva. A diferencia de los auriculares de uso recreativo, los audífonos audioprotésicos emplean tecnología específica para amplificar el sonido y adaptarlo a las necesidades del usuario. Conocer sus componentes es clave para entender su funcionamiento y elegir el modelo más adecuado en función del tipo de pérdida auditiva.
¿Cómo funciona un audífono?
Un audífono capta el sonido del entorno, lo procesa digitalmente y lo transmite de forma amplificada al oído interno. Para lograrlo, integra distintos elementos electrónicos que trabajan de forma coordinada. Gracias a la evolución tecnológica, los audífonos actuales son cada vez más pequeños, potentes y discretos, y permiten una adaptación personalizada.
Componentes principales de un audífono
Aunque existen distintos tipos de audífonos —como los retroauriculares (BTE), los de receptor en el canal (RIC) o los intraauriculares (ITE)—, todos comparten una estructura básica compuesta por los siguientes elementos:
Micrófono
Es el encargado de captar los sonidos del entorno. La mayoría de audífonos modernos utilizan micrófonos direccionales que priorizan los sonidos frontales y reducen el ruido ambiente, facilitando la comprensión del habla en entornos ruidosos.
Amplificador o procesador digital
Una vez captado el sonido, el procesador lo convierte en una señal digital. Este componente analiza y ajusta las frecuencias en tiempo real según la programación personalizada del usuario. Permite una amplificación selectiva y cómoda, sin distorsiones ni ruidos molestos.
Receptor o auricular
El receptor convierte la señal procesada en sonido nuevamente y la envía al canal auditivo. En los audífonos tipo RIC, este componente se sitúa directamente dentro del oído, lo que mejora la calidad del sonido y reduce el efecto de oclusión.
Molde o adaptador auditivo
En los modelos retroauriculares, el molde es la parte que se introduce en el canal auditivo. Se fabrica a medida para garantizar un ajuste cómodo y seguro. Además, ayuda a dirigir el sonido directamente al oído y a minimizar fugas o retroalimentaciones (acoplamientos).
Tubo o conector acústico
En los audífonos BTE, el tubo une el cuerpo del audífono con el molde. Es un conducto hueco que transmite el sonido desde el receptor hasta el oído. Debe mantenerse limpio y sustituirse periódicamente para evitar obstrucciones.
Carcasa o cuerpo
Aloja los componentes electrónicos y protege el dispositivo del polvo, la humedad y los golpes. Su diseño varía según el tipo de audífono, pero siempre debe ser ergonómico, discreto y resistente.
Control de volumen y programas
Algunos modelos permiten ajustes manuales a través de botones físicos o mediante aplicaciones móviles. El usuario puede modificar el volumen o cambiar de programa auditivo según el entorno (por ejemplo, conversación, música o exteriores).
Batería o sistema de carga
Los audífonos pueden funcionar con pilas desechables o con batería recargable de ion-litio. Estas últimas ofrecen mayor autonomía diaria y comodidad, ya que no requieren manipulación frecuente ni sustitución.
Importancia del mantenimiento
Cada componente debe mantenerse en buen estado para garantizar el rendimiento del audífono. La limpieza regular del molde, el cambio periódico de filtros anti cera y la revisión profesional periódica son esenciales para prolongar la vida útil del dispositivo y evitar averías.
Los audífonos audioprotésicos son herramientas de alta precisión que transforman la vida de las personas con pérdida auditiva. Conocer sus partes permite valorar su tecnología, comprender su funcionamiento y realizar un uso responsable. En Aurisen, contamos con profesionales especializados que te ayudarán a elegir el audífono más adecuado y a mantenerlo en óptimas condiciones. Si tienes dudas o necesitas una revisión auditiva, contacta con nosotros sin compromiso.



